
En las últimas semanas, el campo ha vuelto a alzar la voz. Las protestas contra el acuerdo de Mercosur no son solo ruido; son el síntoma de un sector que se siente acorralado por un tablero de juego cuyas reglas parecen escritas por su peor enemigo.
En pod, hemos hablado directamente con productores de nuestra comunidad para entender qué hay detrás del titular. Y aunque la indignación es palpable, hay una lectura estratégica que separa a quienes temen el futuro de quienes están listos para liderarlo.
Lo que más preocupa en nuestra red es la falta de coherencia en las reglas del juego. No se trata de miedo a la competencia, sino de una injusticia evidente: mientras a nosotros nos exigen un nivel de ingeniería de gestión, trazabilidad y normativas sanitarias extremas para garantizar la máxima calidad, se abre la puerta a productos que no cumplen ni de lejos con esos estándares.
Una de nuestras productoras de fruta nos lo decía claramente: "Es la ruina del campo. Ves fruta que viene de miles de kilómetros, tratada con controles que aquí no se permiten, mientras nuestras peras se quedan en el árbol".
Es el rechazo a competir en un escenario donde a ti te exigen una herramienta de precisión técnica absoluta, mientras al competidor externo se le permite operar sin apenas supervisión. Como señala un ganadero de nuestra comunidad: "Ellos pueden usar antibióticos o fitosanitarios que aquí están prohibidos. ¿Cómo haces competencia real así?".
Sin embargo, entre el ruido de las protestas, surge la calma estratégica de quienes ya han hecho los deberes. Varios miembros de nuestra comunidad coinciden en un punto de resistencia vital: la fidelidad basada en la verdad.
"Mis clientes no se van a ir por precio; vienen porque saben quiénes somos y buscan calidad y frescura", afirma una productora de hortalizas.
"El consumidor que ya sabe lo que es un producto que transmite algo, no se va a conformar con algo que solo 'alimenta un poco'", añade otro productor artesanal.
La realidad es que si este acuerdo se aprueba, ese producto genérico irá a parar directamente al lineal del supermercado y afectará a quienes sigan jugando al juego de ser "uno más". Pero aquí es donde reivindicamos nuestra posición: ante la llegada masiva de lo mediocre, la única salida es la excelencia; por un lado, una masa de productos genéricos y sin alma; por otro, una élite de productos locales gestionados con excelencia.
Desde pod sabemos que hablar de "eliminar intermediarios" es mucho más fácil de decir que de hacer. Entendemos perfectamente que la venta directa a veces no es suficiente para absorber todo el volumen y que el mercado al por mayor es, para muchos, una salida necesaria para no perder el excedente. Sabemos que estás en la trinchera y que cada paso hacia la independencia comercial es un esfuerzo titánico.
Por eso, nuestra visión no es que cortes con todo mañana, sino que empieces a romper las cadenas de la dependencia ciega que diluyen tu valor. Si tu estrategia depende únicamente de que un tercero decida qué vale tu esfuerzo para competir con contenedores que vienen de otro continente, Mercosur es tu sentencia.
Es hora de liderar y recuperar, paso a paso, el control total. Recomendamos firmemente trabajar para salir de ese ecosistema de intermediarios que no te deja crecer, utilizando la gestión no como una carga administrativa, sino como tu ingeniería de precisión.
Tienes que conocer tus costes al céntimo para saber dónde eres invencible y dónde puedes permitirte negociar. Un productor que domina sus datos es un productor que no teme a los precios de un mercado saturado. Apuesta por una diferenciación radical donde tu trazabilidad sea tu mejor argumento de ventas.
Explora canales cortos o alianzas estratégicas donde tú pongas las condiciones, alejándote poco a poco de la competencia por precio bajo.
Mercosur puede traer volumen, pero nunca podrá importar la confianza que tú gestionas cada día.
No seas un sujeto pasivo: domina tu herramienta, protege tu valor y lidera tu propio destino


